Ayudando a líderes a proyectar una imagen de excelencia

Cada vez que doy una conferencia sobre imagen personal, hay una cuestión que reiteradamente se me pregunta: ¿tengo que adecuar mi imagen en función del lugar, la persona o las circunstancias?  Y también, una vez tras otra, mi respuesta es la misma:  tú tienes que ser tú siempre, dondequiera que estés y con quienquiera que te reúnas.

Sin embargo, creo que el interés de tantas personas por esta materia amerita un tratamiento un poco más extenso que los minutos o los segundos de que suelo disponer en una conferencia o en una entrevista de radio.

Y la elección de vestuario, y de tu imagen personal en general, debe atender especialmente a dos puntos clave:

  1. Tu mensaje
  2. El Dress code

¿Qué a qué aspecto debes atender primero?  No hay primero y segundo.  Es un conjunto.  Y ahora te lo explico mejor.

En primer lugar, debes analizar qué o a quién representas.

Hace unos días dí una conferencia en Sevilla, y uno de los asistentes preguntó lo siguiente.  “Yo soy agente comercial, y a veces voy a ver clientes en la ciudad y otras veces los clientes son personas de campo.  Ambos perfiles de cliente son muy distintos y no sé si debo adecuarme a su vestimenta o si yo debo siempre vestir igual independientemente del cliente al que vaya a visitar”.

Para contestar esta pregunta, le expliqué que hace un tiempo, cuando yo vivía en Atlanta (EEUU), tuve la oportunidad de escuchar una historia muy ilustradora.  Había un cantante afroamericano que buscaba una vivienda para comprar.  Las personas de raza negra suelen vestir con un estilo bastante distinto a las personas de raza blanca, y mucho más acusado si hablamos de estrellas de cine o de la música, como en este caso.  Usan más colorido en las prendas de ropa, enseñan más cantidad de piel, usan accesorios grandes y llamativos.  Esta persona comentaba que, en cuanto veía acercarse al agente inmobiliario con el que se había citado para enseñarle una propiedad, podía casi inmediatamente decidir si quería o no ver la propiedad porque intuía, en base a la imagen del agente, si le ofrecería lo que él estaba buscando.  Comentaba que muchos de los agentes inmobiliarios acudían a su cita asimilando su estilo al de su cliente.  Sin embargo, él esperaba que el vendedor representara el producto que estaba ofreciendo, esto es, una casa de un millón de dólares.  No quería ver en el agente una réplica de sí mismo, para eso ya estaba él.  Quería una representación del producto que estaba buscando.

De esta historia, asimilable a tantas otras, puedes deducir que tú siempre tienes que representar tu marca, ya sea ésta personal o comercial.  Que tu imagen represente quién eres, qué ofreces, y cómo el el producto que representas.

Pero cambiemos de escenario y pongámonos en la piel de un político.  ¿Qué representa un político? ¿A quién representa?

En este caso, el político no sólo se representa a sí mismo, a su partido y su ideología.  El político representa a todos y cada uno de sus votantes.  Por lo tanto, la elección de su vestuario tendrá que tener muchos aspectos en consideración.

No es lo mismo que el político se suba a la Tribuna en el Congreso de los Diputados, en cuyo caso tendrá más en cuenta el mensaje político de su partido, que si ese mismo político acude en apoyo de los ciudadanos al lugar donde acontece una calamidad, en cuyo caso se vestirá para poder acercarse a los damnificado y ser uno más de ellos, o a un acto solemne, en cuyo caso, además de representarse a sí mism@, a su partido y a su electorado, debe evidenciar que sabe estar a la altura de las circunstancias a la que es llamad@.

Asesora de Imagen Barcelona

Durante la Pascua Militar de 2012, la entonces Ministra de Defensa Carme Chacón acudió al acto ataviada con un smoking, pese a que el protocolo marcaba expresamente traje largo para las mujeres.  Y si bien es cierto que la exministra obtuvo el beneplácito de Casa Real para el uso de esta vestimenta, no es menos cierto que el mensaje que proyectaba distaba mucho de ser una imagen apropiada. La imagen personal es vehículo inequívoco del mensaje que se quiere proyectar, y en este caso Carme Chacón probablemente reivindicaba el papel igualitario de la mujer en la sociedad, pero no es menos cierto que las herramientas hay que usarlas de manera inteligente y lanzar cada mensaje en el lugar y momento apropiados.  Y hacer una declaración unilateral en ese entorno y momento no era, probablemente, la mejor elección.  Ni representaba a la mujer española socialista (probablemente el 90% de sus votantes femeninas hubiera asistido encantada a la Pascua Militar acatando el Dress Code requerido), ni representaba una ideología específica del partido al que pertenece.  Quizás sólo se representaba a sí misma, pero no estaba invitada a ese acto por ser Carme Chacón, ciudadana española, sinó por ser la Ministra de Defensa del Gobierno Español.

En resumidas cuentas, la elección de tu vestuario debe ir en base no sólo al mensaje que quieres proyectar, a quién representas, sinó también las circunstancias en las que ese mensaje debe ser proyectado.

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