Ayudando a líderes a proyectar una imagen de excelencia

Si pasas gran parte de tu tiempo en la oficina, es muy probable que empieces a sentir que tus compañeros de trabajo son una extensión de tu familia, o tu familia fuera de casa.

Y todos sabemos lo que pasa con la familia. Por una parte, dentro de la familia encontramos los mejores sentimientos de ayuda, de apoyo y de colaboración en lo necesario para la consecución de metas y objetivos. Celebramos los logros de un padre o un hermano como si fueran propios. Pero, siendo honestos, también somos capaces de manifestar con nuestra familia sentimientos y comportamientos que no osamos mostrar a extraños. Una riña entre hermanos puede ser más hiriente y cruel que una riña entre entre amigos o compañeros.

En estos casos, es muy recomendable echar mano de unas básicas normas de cortesía que lo mismo sirven para la familia que para la oficina. Encuentro especialmente interesante un artículo que cayó en mis manos escrito por Diane Gottsman, propietaria de Protocol School of Texas.

He aquí algunos consejos o normas básicas de etiqueta que te ayudarán a mantener intacta tu reputación en casa y en la oficina.

  1. No tienes por qué tener la razón siempre. Todos cometemos errores. Pero lo que nos diferencia a los unos de los otros es cómo nos manejamos frente a ellos. No trates de culpar a otro o de quedarte en silencio esperando que nadie se dé cuenta. Responsabilízate, propón una solución y discúlpate por las molestias que hayas podido causar. Esta conducta demostrará madurez y profesionalidad, cualidades propias de alguien a quien se le puede confiar cualquier cosa sabiendo que puede manejar cualquier situación bajo presión.
  2. No ningunees a nadie. Haz tu mejor esfuerzo para celebrar y felicitar a un compañero por sus logros, y mantén la conversación centrada en él. Evita redirigir la conversación hacia ti y hacia tus logros. Te será fácil imaginar la situación si piensas en unos padres aplaudiendo los logros de uno de sus hijos, y teniendo a otro interrumpiendo para hablar de lo bien que lo ha hecho también. Es importante que aprendas el modo de hacer valer tus triunfos, pero cuando el timing no es correcto, el mensaje se pierde.
  3. Aprendes más escuchando que hablando. Reza el dicho que cuando hablas, estás repitiendo algo que ya conoces. Cuando escuchas, tienes grandes posibilidades de aprender algo que no sabías. No te pierdas ninguna lección importante por estar demasiado ocupado hablando, Valora que alguien se tome el tiempo y el esfuerzo de hacerte una crítica constructiva o te dé algún buen consejo profesional aunque en el momento duela. Toma buena nota de ello y revísalo más tarde con calma y serenidad. Probablemente verás que debes un agradecimiento sincero.
  4. No puedes estar en todo. Muchos compañeros de trabajo te pedirán que colabores en sus causas, en sus proyectos altruistas y en sus fiestas benéficas. Recuerda que no puedes estar en todo y hacerlo bien. Elige cuidadosamente y recuerda que es mucho mejor saber decir no a tiempo que un sí a medias. Midiendo tu capacidad de compromiso, podrás ofrecer el 100% de ti, y eso redundará en beneficio de tu reputación.
  5. Los sabelotodo son molestos. Si sabes hacer bien tu trabajo, y lo haces, no necesitas presumir. Tu reputación hablará por sí misma.
  6. Nadie respeta a un cotilla. Recuerda que la gente que te habla mal de los demás, probablemente habla mal de ti a tus espaldas. Procura ser el compañero en el que todos pueden confiar porque jamás se mete en chismorreos.
  7. Sé bien hablado. No te equivocarás jamás manteniendo tu vocabulario limpio. Además, controlando tu lenguaje, serás mucho más capaz de controlar también tus emociones. Recuerda, si estás enfadado y lo manifiestas con palabras y hechos, sólo lograrás aumentar dicha emoción. Lo mismo sucede a la inversa.

Leave a Reply

Copyrights © 2017 | ACC imagen